Sunday, May 31, 2009

CAIDA DE LAS EXPORTACIONES NO TRADICIONALES

EL PAIS / EXPORTACIONES NO TRADICIONALES
Un Derrumbe Histórico
De 7.000 a 2.500 millones de dólares han caído las exportaciones no tradicionales. Venezuela registra un saldo negativo en inversiones y sólo 2 ó 3% de los dólares oficiales se destinan a importar bienes de capital y equipos.
Francisco Mendoza (AVEX). “A nosotros, en las aduanas nacionales, nos está tomando de 4 a 6 semanas sacar un contenedor”.
En los últimos cuatro años, las exportaciones no tradicionales de Venezuela han caído de 7.000 millones de dólares a 2.500 millones al cierre de 2008, el monto más bajo en dos décadas, hecho que induce a Francisco Mendoza, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores, AVEX, a enfatizar que las ventas externas distintas al petróleo y sus derivados corren peligro de desaparecer en un plazo relativamente breve.La historia del sector exportador venezolano ha sido complicada, pero tal parece que nunca se había llegado a un punto tan negro como el actual. Las deudas por incentivos fiscales no reconocidos, como el reintegro del Impuesto al Valor Agregado y el famoso “Draw Back”, llegan a 1.000 millones de dólares, pero, más que la cantidad de estos pasivos, lo grave es que jamás se reducen, sino que, por el contrario, se acumulan, pese a que el Estado hace algunos pagos puntuales, no a los 60 días de causado el tributo, como dice la norma, sino con un retardo de entre 18 y 24 meses.Los exportadores venezolanos son héroes en el sentido literal de la palabra, porque insisten en penetrar mercados foráneos no solamente sin incentivos, sino que también deben cargar con obstáculos adicionales, como los relacionados con el funcionamiento de los puertos y sus aduanas. Las historias son espeluznantes…Los empresarios, por ejemplo, se ven sometidos a un aluvión de requisitos y trámites, los cuales pueden cambiar o incrementarse, dependiendo de la “sacra” voluntad de algún funcionario portuario, ministerial o del Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria y Aduanera, SENIAT.“Todavía no existe una definición clara de las funciones de los entes públicos en las aduanas y puertos. Entonces, no hay coordinación entre ellos y eso demora los movimientos de mercancía. Por ejemplo, una empresa aduanal en Estados Unidos, que maneja entre 500 y 600 containers al mes, es operada por 3 personas, mientras un agente aduanal venezolano, con el mismo volumen de trabajo, necesita de 30 a 35 trabajadores. La aduana de Panamá moviliza, nacionaliza y entrega un container de mercancía en 48 horas. El Salvador, en casos especiales, solicitados por el importador, hace la aduana en las fábricas o en los comercios; pero a nosotros, en las aduanas nacionales, nos está tomando de 4 a 6 semanas sacar un contenedor”, cuenta Francisco Mendoza.Qué pasa en La Guaira, por ejemplo. “Ahora se ha tomado la decisión de que, para el reconocimiento de un producto en La Guaira, tiene que ir el representante legal de la empresa; es decir que los agentes aduanales, que están permitidos por la Ley y autorizados mediante poderes notariados, no funcionan, porque el ciudadano Administrador de la Aduana de La Guaira decidió que tiene que ir el representante legal de la compañía importadora, lo cual implica una traba importante y una enorme pérdida de tiempo en el proceso”.A todo esto hay que sumar la “recentralización” de los puertos que ha generado una incertidumbre mayúscula entre los importadores, debido a que no se sabe qué cambios administrativos y operacionales se producirán. Esto de la incertidumbre administrativa llega a tal extremo que el Presidente de la AVEX no tenía conocimiento, en el momento de conversar con GERENTE, de cuál Ministerio había quedado con las competencias relacionadas con Comercio Exterior, a raíz de la más reciente reestructuración del Gabinete del presidente Hugo Chávez, ya que, con la desaparición del despacho de Industrias Ligeras y Comercio, no estaba claro cuáles funciones irían a parar al nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias o al también novísimo despacho de Comercio, cuyo titular invierte la mayoría de su tiempo interviniendo empresas y despachando camiones de productos a zonas populares.
DATO. 96% del total de las importaciones corresponde a petróleo y sus derivados, mientras que, en la década de los ´90, esa dependencia era de 83%.
La Soberanía está en los PuertosDe acuerdo con Francisco Mendoza, titular del gremio de exportadores, la dependencia económica del ingreso petrolero se ha elevado a niveles inéditos: 96% del total de las importaciones corresponde a petróleo y sus derivados, mientras que, en la década de los ´90, esa dependencia era de 83%, un indicador igualmente elevado, pero lo grave es que el país haya retrocedido en lugar de avanzar.Mendoza sostiene que otras naciones pueden servir de ejemplos positivos sobre la conveniencia de diversificar las fuentes de ingreso. “Chile ha reducido su dependencia del cobre de más de 70% a 40%, Argentina diversifica agresivamente sus exportaciones y, más allá de la carne y cereales, ahora exporta materiales y equipos. Brasil ha venido diversificando su cesta de exportaciones con mucho éxito, al igual que México y Colombia, mientras Venezuela tiene una escala de exportaciones no tradicionales comparable con Centroamérica, Bolivia o Ecuador, economías mucho más pequeñas”.No se puede esperar otra cosa si, por ejemplo, la Comisión de Administración de Divisas, CADIVI, destina escasamente 2 ó 3% de sus autorizaciones de dólares a la adquisición de bienes de capital y maquinaria, por lo que las empresas venezolanas están acumulando crecientes rezagos en materias tecnológica y operativa, hecho que conspira contra la productividad de los negocios en el país.A juicio de Mendoza, “la soberanía venezolana está en los puertos y no en la agricultura o la industria nacional y, de paso, en unos puertos que funcionan muy por debajo de los estándares internacionales de eficiencia. En Puerto Cabello, por ejemplo, quien decidía qué barcos atracaban o no atracaban era el gerente del SENIAT, cuando esa es una responsabilidad del capitán de puerto. Ante esa cantidad y esa maraña de trabas, qué nos queda. La economía depende demasiado de la agilidad y la rapidez con la que podamos mover los contenedores de los puertos”.
DesinversiónEl presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores, Francisco Mendoza, se angustia frente a las estadísticas de inversión en Venezuela. Mientras países vecinos, como Argentina, México, Brasil y Colombia, recibieron más de 12.000 millones de dólares en inversiones nuevas, el año pasado, o China captó nada menos que 50.000 millones de dólares, sin que su particular sistema comunista significara una traba, Venezuela registró un saldo negativo de 7.200 millones de dólares en materia de inversiones foráneas al cierre del pasado ejercicio; esto es, el país registra una situación de desinversión muy grave, que sólo en parte puede ser explicada por las estatizaciones de CANTV, La Electricidad de Caracas, Sidor, o las cementeras, entre otras empresas, procesos que implican más de 4.000 millones de dólares en capitales que se fueron.En un entorno recesivo como el que el país se apresta a sufrir, esas inversiones resultan indispensables, porque, entre otras cosas, las empresas estatizadas representan nuevos costos para un Estado que depende casi exclusivamente de un recurso, cuyo mercado siempre está signado por la volatilidad. “El país no está dando la bienvenida a las inversiones extranjeras. El fondo chino, del que tanto se habla, está sujeto al suministro de petróleo a futuro; es decir que son reales que vienen como un préstamo que tenemos que pagar, así sea con crudo. Es un adelanto de dinero que hubiéramos podido conseguir por otras vías menos onerosas, para comprar, de paso, solamente equipos chinos, pues no se pueden escoger otras opciones. ¿Esto es política-política o es una política comercial?”, termina preguntándose el dirigente gremial.En medio de la cascada de malas noticias, el presidente de la AVEX reconoce, al menos, dos elementos positivos: uno es la actitud abierta de CADIVI hacia ciertas demandas del sector exportador. Al parecer, la comunicación con el ente administrador de las divisas es fluida. Por otro lado, el Banco de Comercio Exterior, BANCOEX, cuyo objetivo central se había desviado hacia el financiamiento prioritario de cooperativas y Empresas de Producción Social que sólo hicieran negocios con Cuba, parece estar retomando el camino correcto y ahora es posible que comience a apalancar a exportadores privados.El problema es que BANCOEX pretende dirigir los recursos exclusivamente a exportadores que realicen operaciones en países miembros del ALBA, la iniciativa de integración comercial del presidente Chávez, dejando de lado a empresarios con mercados abiertos en Estados Unidos, Europa y otras áreas del mundo que resultan mercados más atractivos.Esta cuestión se está debatiendo y, según Mendoza, se notan ciertos síntomas de apertura. “No tenemos ninguna objeción a un acuerdo como el ALBA, pues es una decisión política, pero lo que no podemos hacer, de la noche a la mañana, es convertir a 3 ó 4 países, que no tienen cómo pagarnos, en receptores exclusivos de las exportaciones venezolanas”.
DANDO Y DANDOGerente: ¿Qué está exportando Venezuela, competitivamente, además de petróleo?Francisco Mendoza: Estábamos exportando aluminio y algunas de sus transformaciones, pero todos conocemos la situación de las empresas de Guayana. Existe el riesgo de que se paralice cualquier tipo de exportación, proveniente de las filiales de la CVG. Se sigue exportando Níquel, aun cuando el Gobierno está cuestionando mucho esta actividad. También salen productos de plástico; muy pocos productos alimenticios, debido a los certificados de producción suficiente que se exigen; algunos electrodomésticos; partes y piezas automotrices, que ya han bajado mucho, de 280 millones de dólares en 2007, a menos de 90 millones el año pasado. Un caso: la única empresa procesadora de bananos en Venezuela, con potencial de exportación, fue invadida en diciembre y, por lo tanto, ya no puede exportar. Todavía hoy, sigue invadida…”G: ¿Y qué hemos dejado de exportar?FM: La mayoría de los productos agroalimentarios que antes sacábamos, que no era, hay que decirlo, un flujo muy grande, pero representaba una contribución interesante al PIB. Un caso patético es el arroz: Venezuela exportaba, hasta el año 2003, 150.000 toneladas al año y, hoy en día, se importa arroz de Argentina y otros países para cubrir el déficit de producción. Además, el potencial exportador del sector manufacturero está prácticamente perdido.G: ¿Y ante ese cuadro, qué será de la AVEX?FM: Nos estamos transformando en una organización que no sólo está preparada para apoyar a los exportadores, sino también a los importadores. Cubrimos todos los temas de asesoría e inteligencia de mercados que requieren las actividades de Comercio Exterior. Conseguimos la franquicia de Trade Point para Venezuela, que es un servicio derivado de la UNCTAD (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, por sus siglas en inglés), para darle información de mercados a nuestros afiliados.G: ¿Cómo funciona eso?FM: Nosotros recibimos, a través del sistema SIDUNEA, reportes de todas las transacciones comerciales a escala global. Esa información eso va a un computador central que nos permite acceder a los registros completos de proveedores y exportadores, de manera que si alguien quiere exportar carteras a Corea, podamos informarle quién está interesado en comprarlas allá. Igual si necesita un proveedor especializado, el sistema puede ayudar. Es un mecanismo de inteligencia de mercado. Esperamos tener 500 afiliados de todas las cámaras industriales en los próximos meses.G: ¿Y qué pasó con ese programa tan ambicioso de cooperativas con potencial exportador en el cual, entendemos, el Gobierno, a través de BANCOEX, invirtió tanto capital?FM: Tanto en las cooperativas, como en las empresas, no se pueden tomar decisiones de la noche a la mañana sin conocer su mercado y saber lo que van a hacer. No se puede crear cooperativas por crearlas, ya que se trata de empresas donde debe existir un modelo de fabricación consistente, pero, tal como se implantó el programa, no hay manera de hacerlo eficiente. Entiendo que de las 300.000 cooperativas que se constituyeron, hay menos de 10.000 funcionando y creo que exagero. En la empresa no se puede improvisar.

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